Pueblos nómadas en el siglo XXI, la tradición continúa


Es muy difícil de creer que en el siglo XXI sigan existiendo pueblos nómadas, pero lo cierto es que, aunque son menos que antes y están cada vez más modernizados, estas culturas se encuentran a lo largo y ancho de todo el planeta. También es cierto que sus sorprendentes costumbres y forma de vida resultan inconcebibles para el mundo moderno.


En la prehistoria ser nómada era la forma natural de sobrevivir. Los recolectores-cazadores se trasladaban de un sitio a otro, sin brújula, solo guiados por la necesidad de buscar su sustento y refugio. En el mundo actual casi toda la población del planeta tiene una forma de vida sedentaria y la cultura nómada resulta inconcebible para la mayoría, incluso muchos pueden creer que eso es cosa del pasado. En este artículo conocerás cuáles son los pueblos que siguen practicando el nomadismo en pleno siglo XXI y cómo lo hacen.

Características de los nómadas

Las sociedades nómadas se caracterizan porque todos sus integrantes forman parte de un sistema de creencias y un mismo modo de vida en cuanto a su religión, organización social, frecuencia en sus desplazamientos, economía y su peculiar visión sobre el mundo cotidiano. La adaptación al entorno también es un factor inherente al nomadismo y es lo que determina la movilización y la esencia misma de su vida.

Aunque estas características puedan dar una idea de lo que es una comunidad nómada en general, cada una tiene su propia cultura que le da identidad y la define como grupo.

Nómadas Tuaregs

Este es un pueblo bereber del Sahara con tradición nómada. Debido a su forma de vestir se conocen como “Los hombres azules del Sahara”. Según la estación del año se van desplazando en grandes grupos familiares por el desierto en busca de las mejores condiciones de vida. Su población abarca seis países africanos: Argelia, Níger, Libia, Mauritania, Malí y Burkina Faso.

Nómadas tuaregs en el sur de Argelia (Garrondo, CC BY-SA 3.0 / Wikimedia Commons)

Según sus costumbres, la tienda debe fabricarla la mujer con tejidos y pieles, y es de su propiedad. El hombre generalmente es pastor, comerciante o guerrero. La mujer en general es más instruida que su pareja, sabe escribir y participa activamente en las decisiones importantes del linaje (familia).

El matrimonio se lleva a cabo con el consentimiento de la mujer y después que el padre da la aprobación y la dote. También se pueden divorciar y volverse a casar.  Practican el Islam no ortodoxo como religión y tienen su propio idioma (el tamashek) y escritura (el tifinagh). Hoy en día existe una parte de esta población que es sedentaria a causa de la modernización y los avances en el transporte de las regiones donde hacen vida.  

Los Ghilji

Actualmente queda un reducido grupo (aunque anteriormente eran una tribu muy poderosa) que se desplaza por Afganistán y en menor medida por Paquistán. Hablan su propio dialecto (dialecto central de pashto) con algunas variantes entre norte y sur.

Kochis al lado de la carretera. Tribu nómada que atraviesa el área de Jalalabad. (Todd Huffman, CC BY 2.0 / Wikimedia Commons)

Los nómadas modernos de Kochi pertenecen principalmente a la tribu Ghilji. Según estadísticas del 2004 existían 2,4 millones en Afganistán de los cuales el 60% eran completamente nómadas.

Los Ghilji se dedican a la cría de ovejas y cabras. Comercian generalmente a modo de trueque en las principales rutas por las que acostumbran transitar. Su mercancía es la carne, lana, el pelo y derivados lácteos que suelen intercambiar para obtener verduras, cereales, frutas y otros suministros necesarios para su vida.

Los mongoles

Mongolia es el país con la menor tasa poblacional del mundo después de Groenlandia. Tiene algo más de 3 millones de habitantes de los cuales el 30% es nómada o seminómada. Estas familias viven de la leche y la carne de los rebaños que conducen a través de las estepas.

Mujer anciana nómada de Mongolia en su yurta. (CeeGee, CC BY-SA 4.0 / Wikimedia Commons)

Sus casas, llamadas Ger o yurta, son grandes carpas portátiles hechas de diversos materiales como lonas, plástico y listones de madera. De esta forma se protegen de las más inclementes temperaturas del planeta, que en los largos inviernos pueden caer por debajo de los -30 °C, incluso han llegado a -45 °C. La artesanía tradicional de la yurta de Mongolia fue declarada por la Unesco un Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en el 2013.

La gran mayoría pertenece a la religión budista, por eso es frecuente ver una bandera azul que cuelga en el centro del ger en señal de oración. Son experimentados jinetes y poseen manadas de caballos que corren por las estepas sin cercos ni barandas. En la actualidad algunos han implementado una innovación tecnológica utilizando motocicletas en lugar de caballos para conducir a sus rebaños. Otra novedad es el acceso a la electricidad a través de paneles solares que pueden alimentar algunos aparatos como teléfonos móviles, radios o televisores.

Actualmente la tendencia es la urbanización y las familias nómadas a veces se pueden permitir enviar a uno de sus hijos a  estudiar a la ciudad, muchos de ellos no regresan. En Mongolia, aproximadamente la mitad de la población vive en su capital Ulán Bator, y un 60% de ellos viven en barrios marginales. Sin embargo, todavía miles de mongoles duermen y despiertan cada día en medio de las estepas tomando su tradicional airag (leche de yegua fermentada).

Nómadas inuit

Los inuit (también llamados esquimales) son un grupo pequeño de pobladores ancestrales del Ártico. Son expertos en la sobrevivencia de estas inhóspitas regiones y viven en las tundras de Alaska, Groenlandia y Canadá. Los grupos nómadas migran a la par de los animales que cazan para alimentarse: osos, caribúes, focas y ballenas.

Inuit construyendo un iglú (Frank E. Kleinschmidt / Wikimedia Commons)

De los animales aprovechan todas sus partes y les sirven para vestirse, alimentarse, construir sus viviendas e incluso las herramientas que usan para cazar. En ocasiones usan iglús para pasar la noche. Es una población especialmente afectada por el cambio climático. En la actualidad gran parte de ellos se han modernizado, visten con ropa occidental  y habitan casas en poblados, aunque todavía existen los que viven a la manera tradicional.

Los Nukak

Los Nukak son un pueblo indígena que vive en la zona del Guaviare en Colombia. Estos grupos se trasladan dependiendo de la estación del año. Son excelentes cazadores y se alimentan de la pesca, monos, aves y otros animales salvajes.  Para la caza usan cerbatanas que miden tres metros de largo, con dardos envenenados que preparan con diversas plantas.

Las plantaciones de coca en sus hábitats naturales y los problemas internos del país (guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo) han diezmado considerablemente la población y los ha inducido a migrar a zonas urbanas donde son especialmente vulnerables, sobre todo por no tener inmunidad contra muchas  enfermedades. Se considera un pueblo sin ningún tipo de protección y en riesgo de extinción cultural y física.   

Los beduinos

Habitan en las zonas desérticas en el norte de África y en el Medio Oriente. Se encuentran principalmente en Arabia Saudita, Jordania, Omán, Irak, Yemen y Egipto. La palabra beduino significa “gente del desierto” en árabe. Estos grupos se desplazan con su ganado buscando tierras donde detenerse y pastorear. Comercian (generalmente con el trueque) la lana y los derivados de la leche del ganado para obtener los productos que necesitan.

Estos nómadas tienen sus propios dialectos derivados del árabe y son musulmanes en su mayoría, aunque existen pequeños grupos de cristianos sobre todo en Siria y Palestina. Viven en tiendas que se caracterizan por su color negro, pero también hacen casas temporales de barro y piedra. Hoy en día ha disminuido bastante la población nómada y la mayor parte de ellos se ha modernizado, sin embargo, la tradición aún continúa en muchos lugares.

Los pueblos nómadas sobreviven al modernismo del siglo XXI a pesar de las duras condiciones en que suelen manifestarse. Más que una actividad económica es una cultura y una forma de vivir que se niega a desaparecer y sigue en equilibrio, respeto y contacto directo con la naturaleza en el mundo contemporáneo que no entiende estos conceptos. 

Autor
Redacción